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Llegó el fin: Subaru descontinúa la producción del Legacy

por Joaquín Navarro

Noticias como esta han salido muchas en los últimos años, pero la muerte del Legacy en la gama de modelos de Subaru me toca personalmente. Tras siete generaciones, la fábrica de Indiana, que era la única que seguía produciendo este honorable sedán, anunció internamente que el año modelo 2025 será el último que saldrá de su línea de montaje. No obstante, su hermano, el Outback, sigue vivo y con buen pronóstico.

La popularidad del mercado de los SUV ha crecido en desmedro de la sanidad de los sedanes, station wagons y hatchbacks. Las consecuencias del nuevo interés de la gente por los “vehículos deportivos utilitarios” se resintió especialmente en aquellos segmentos donde se vende menor volumen. Ese es, justamente, el caso del segmento D, donde compite el Legacy.

Subaru Legacy Turbo de primera generación.

Desde su última renovación generacional en 2020, el modelo promedia unas 25 mil unidades vendidas anualmente. Eso es poco, especialmente si se compara con las 65 mil unidades que llegó a vender en 2016 sólo en Estados Unidos, país que, a la fecha, es el único donde aún se vende el Legacy. Así es, ya no se vende en Canadá ni tampoco en Australia o Japón.

Así es como se cierra una historia que comenzó en 1989 con un auto que llegaba para reemplazar al Loyale como un producto de mayor calidad que haría frente a otros sedanes asiáticos como el Toyota Camry o el Honda Accord. Pero…

¿Por qué es especial el Legacy?

Subaru Legacy RS de rally en Suecia

Por una parte, el Legacy es un sedán señorial o, como quien diría, un “auto de persona mayor”. Esa es la naturaleza de su segmento y competencia. Sin embargo, siempre tuvo características particulares que lo distinguieron de sus contendores y que, en algunos casos, lo hacían un auto muy deportivo y significativo.

Para muchos es una sorpresa cuando se enteran de que el famoso Impreza y su historia en el World Rally Championship (WRC) tiene su origen en el Legacy. Si bien Subaru ya competía en algunas categorías con el Leone y el Loyale, fue el Legacy RS Turbo el que se vistió de azul y dorado en aquel torneo mundial, y lo hizo con un tal Colin McRae al volante.

La transparencia de lo bajo que se ubica el tren motriz en un Legacy de cuarta generación.

De hecho, en ese entonces, la contraparte en Mitsubishi era el Galant VR-4, también un sedán del segmento D con su respectiva variante de alto rendimiento. Luego ese modelo dio pie al némesis deportivo del Impreza, el Mitsubishi Lancer. Así, con el pasar de los años y los campeonatos se generaría la hermosa rivalidad y cultura entre fanáticos: Evo v/s STI. ¿No sabías? Bueno ahora lo sabes.

Aunque el Legacy le cedió la posta del automovilismo al Impreza, este gran sedán no dejó de tener numerosas variantes prestacionales en casi todas sus generaciones. Además, esta raíz deportiva coincidió con aquella época dorada de la industria automotriz japonesa en la que los autos y versiones deportivas brotaban hasta de las piedras, muchas veces con novedosas e increíbles innovaciones.

Subaru Legacy S401, tercera generación.

Una de las primeras versiones deportivas fue la de homologación para el WRC: el Legacy RS Type-RA de 1989. Aquí se aprovechaba la sólida plataforma para montar un motor bóxer de dos litros con turbocompresor que desarrollaba 217 hp y 270 Nm. Llevaba conductos de admisión pulidos, pistones forjados y diversas piezas en magnesio que, si bien no aumentaban la potencia nominal del auto, sí constituían una mejor base para preparar un auto de rally.

Todo eso se maridaba a una transmisión manual de cinco velocidades que enviaba la potencia permanentemente a las cuatro ruedas. El diferencial central es de acoplamiento viscoso, mientras que el delantero es abierto y el trasero de deslizamiento limitado. Por cierto, todas las suspensiones eran independientes, como corresponde en el segmento y en un auto para homologación de rally.

Cuadro de instrumentos de un Legacy de cuarta generación. A gusto personal de quien escribe, uno de los cuadros más lindos de la industria.

La tercera generación del Legacy, desarrollada como una revisión profunda de la segunda, integró varias novedades. Una de ellas fue el primero motor de seis cilindros en este modelo, específicamente en la carrocería Outback. Este era el EZ30, un bóxer de tres litros con el que buscaría conquistar más clientes en Norteamérica.

Esa iteración del Legacy fue la primera en ser sometida a la ingeniería de STI (Subaru Tecnica International). En 2002 se presentó la versión S401, una edición limitada a 400 unidades. Esta lleva el motor Twin Turbo EJ208 (dos turbos secuenciales) de 289 hp y 343 Nm asociado a una transmisión manual de seis marchas. La puesta a punto corrió por parte de la división de alto rendimiento, lo que incluyó los frenos Brembo del Impreza WRX STI coetáneo y unas llantas BBS de 18 pulgadas.

¿Diseñado entre Subaru y Porsche?

Subaru Legacy Blitzen, tercera generación.

Una curiosidad que surgió en este Legacy fue la variante Blitzen como producto de la colaboración entre Subaru y Porsche Design. Entre ambas compañías diseñaron paquetes estéticos específicos para este modelo entre 1999 y 2003, tanto para la carrocería sedán como la station wagon. Con el tiempo, la particularidad de estos kits los ha hecho muy codiciados por fanáticos de este modelo.

Debajo del capó se encontraba un EJ208 similar al del S401, pero menos potente, o el EZ30 de seis cilindros. Aparte de usar algunos componentes mecánicos diseñados por STI, este fue el primer Subaru en ofrecer una transmisión automática con opción secuencial.

Subaru Legacy de cuarta generación.

La cuarta generación fue para muchos fanáticos el último gran Legacy con genes deportivos. Este dio un gran salto en diseño y refinamiento con respecto a su antecesor, pero sin perder dinamismo. De este modelo hubo versiones Spec-B con el motor 2.5 turbo del Impreza WRX o el EZ30 de 245 hp y 300 Nm de glorioso sonido. Estos, además, usaban amortiguadores Bilstein de fábrica. Aparte, también se vendió el Legacy S402 con 281 hp y 392 Nm, chasis afinado por STI, frenos Brembo con pinzas delanteras de 6 pistones y una producción limitada a 402 unidades.

En su quinta y sexta generación el Legacy dio un vuelco hacia la comodidad y la eficiencia en su personalidad. Igualmente hubo variantes retocadas por “Tuned by STI” con el volante a la derecha y con potencias sobre los 200 caballos de fuerza, pero las versiones corrientes quedaban marcadas por sus transmisiones CVT y cómodos interiores. Ahora, nunca dejó de ser un vehículo confiable y muy capaz en nieve y lluvia gracias al Symmetrical All Wheel Drive de serie.

Subaru Legacy de sexta generación.

Personalmente, debo confesar mi gusto por este modelo, especialmente en su cuarta generación. De hecho, soy feliz propietario de un Legacy 3.0R con más de doscientos mil kilómetros en el odómetro y sumando.

¿Cuál es tu generación favorita del Legacy? ¡Te leo en los comentarios!

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