¿Podrían los japoneses plantear un Mazda CX-5 más rudo en un futuro cercano? Un reporte reciente indica que la marca estaría dispuesta a darle una imagen y capacidades más aventureras a su SUV más vendido si el mercado así lo exige, algo que hoy en día gana terreno en el segmento de los compactos.
En una conversación con el medio australiano CarSales, Koichiro Yamaguchi, gerente en el área de Producto de la marca, admitió que Mazda todavía no cuenta con un SUV con enfoque realmente todoterreno. Aun así, dejó claro que la marca no descarta esa posibilidad y podría evaluarla si detecta un interés real por parte del público.

Aunque esto no significa que ya esté en marcha un CX-5 con capacidades off-road, sí deja ver que la idea está sobre la mesa. Además, señaló que el sistema de tracción integral del modelo tiene el potencial necesario para adaptarse a una versión más preparada para salir del asfalto.
Mazda ya cubre varios frentes con su portafolio de SUV, desde el Mazda CX-30 hasta el Mazda CX-90 de tres filas. Sin embargo, hay un espacio que todavía no explota del todo: un modelo con estética y ajustes orientados al uso fuera del asfalto, similar a lo que algunas marcas ya ofrecen.

Un CX-5 más aventurero, sin volverse extremo
La idea podría no apuntar a un todoterreno puro, sino a lo que se conoce como un “soft-roader”. Es decir, un SUV con mejoras puntuales: mayor altura al suelo, protecciones exteriores, neumáticos más adecuados y ajustes en la suspensión que permitan enfrentar rutas complicadas sin sacrificar el uso diario en ciudad (con cierta referencia al CX-50).
En ese terreno, el CX-5 tendría argumentos técnicos a favor. Como bien dijo Yamaguchi, su sistema de tracción integral podría adaptarse bien a una versión con enfoque off-road ligero, manteniendo el equilibrio entre confort y capacidad que caracteriza a este modelo. Y quizá, estos retoques podrían ampliarse a otros modelos AWD en su cartera. ¿Qué te parece la idea?


