“Se veía venir”, dirán algunos… ¿pero un arancel del 25%? Esta es la última medida impositiva que ha anunciado el gobierno de Donald Trump, y podría tener serias repercusiones en la industria automotriz. Esto también afectará a las piezas y repuestos que provengan del exterior, aunque aún es una materia borrosa.
“Este es el comienzo del “día de la liberación” en América. Vamos a recuperar sólo una parte del dinero que se nos ha quitado por personas sentadas en este escritorio u otros escritorios”, partió señalando el mandatario estadounidense desde la oficina oval de la Casa Blanca.
El objetivo de esta alza impositiva es “estimular el crecimiento” de la industria automotriz local “como no lo han visto antes”, explicó. De esta forma, los autos que se produzcan dentro de los Estados Unidos tendrán una ventaja competitiva sustancial, al estar exentos de este gravamen.
No obstante, esta decisión va a afectar a marcas locales que fabrican fuera de los Estados Unidos o que se abastecen de componentes hechos por proveedores extranjeros. Por ejemplo, la Ford Maverick se fabrica en México y quedaría afecta al arancel del 25 por ciento.

Trump lo sabe, pues busca incentivar a que las marcas que han descartado invertir en fábricas de Estados Unidos reconsideren sus planes. “El gran Estado de Indiana, amo Indiana… Honda está construyendo una de las más grandes plantas. Recién empezaron y en cualquier caso no lo habrían logrado sin lo que estamos haciendo”, ejemplificó el presidente.
Concretamente, hizo referencia a la ampliación de la fábrica de Honda en Greensburg, donde hoy se produce el CR-V. Con esta inversión podrán también hacerse cargo de la producción de la próxima generación del Civic, a partir de 2028, modelo que hoy se fabrica en México para los Estados Unidos.
Washington cuantifica el aporte fiscal de esta política en más de 100 billones de dólares. “Esto es muy modesto”, agregó el jefe de Estado, dando a entender que este sólo es el inicio de un plan mayor. De hecho, parte ha manifestado también la idea de agregar una reducción de impuestos a las personas que compren un auto nuevo de fabricación local en un futuro próximo.
¿Cómo afectará este arancel a los precios?

No podemos saber a ciencia cierta, pero podemos suponer que todas las marcas subirán sus precios, sin importar procedencia o lugar de fabricación. Pese a que los productos de origen estadounidense no sufran por el arancel, igual los fabricantes tendrán la posibilidad de subir los precios para disminuir la brecha con los de sus competidores extranjeros. Esta sería la respuesta lógica desde el punto de vista de la oferta y la demanda, pero también por la accesible oportunidad de aumentar sus márgenes sin dejar de ser competitivos.
Si se cumple esta premisa, serán los habitantes de aquel país norteamericano los que asuman el alza generalizada de los precios. Contrario a lo que muchos puedan pensar, los márgenes con los que trabajan algunas marcas o productos no son muy altos. Desde ahí todos los agentes involucrados en la producción, venta y distribución tienen que sacar su porción de la torta.

General Motors Lansing Grand River, planta de ensamble y estampado
Es imposible para las marcas asumir el costo de este arancel, lo que las obliga a traspasarlo al precio de venta. Por lo tanto, desde el 2 de abril comenzará a reconfigurarse este mercado automotriz norteamericano y con ello, a mediano plazo, también lo harán las estrategias y planificaciones globales de muchas marcas. Perder ventas en Estados Unidos siempre pasa factura.
¿Crees que esta sea una buena forma de fomentar el crecimiento de la industria automotriz local? ¡Te leemos en los comentarios!

