Tal como lo leen, la industria automotriz china sufre otro revés producto de anuncios de alzas de impuestos, aunque esta vez no vienen de Estados Unidos, sino de México. Los principales propósitos del gobierno del país latinoamericano serían regular su mercado interno y aumentar los ingresos tributarios. Para ello elevarían aranceles a casi 1.500 productos provenientes de países con los que no tienen tratados de libre comercio.
Esto, que suena como un mero ajuste tributario, es en realidad un tópico tremendamente complejo por sus implicancias políticas y diplomáticas. Principalmente, porque China no es el único país que no tiene tratado de libre comercio con México. Los otros implicados son Corea del Sur, India, Indonesia, Tailandia y Rusia. Todos, salvo el último, son importantes productores para marcas como Hyundai, Kia, Suzuki y Honda.
Sin embargo, el protagonista de esta historia es —nuevamente — China, tanto por motivos políticos como económicos. Ahora, para que este proyecto de decreto de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum sea aprobado, primero debe ser discutido y aprobado por el Congreso mexicano. ¿Cuáles son los factores que deberá considerar el parlamento? Vamos uno por uno.
Momento político y tensión con Estados Unidos

¿Por qué hablamos de Estados Unidos si el gravamen no es con ellos? Sencillamente porque el gobierno mexicano está a punto de sentarse a negociar con la administración de Trump para renovar el tratado de libre comercio entre los dos países vecinos.
Si bien el Legislativo es el que zanja el decreto, el anuncio tiene un efecto político inmediato, ya que sirve como un guiño de ojo a Estados Unidos. Esto cobra más importancia considerando que la relación entre Trump y Sheinbaum ya ha tenido desencuentros por asuntos económicos y migratorios. Sin ir más lejos, tienen orientaciones políticas casi opuestas: izquierda moderada y derecha conservadora.
Aumento de la recaudación fiscal

Este Suzuki Dzire, fabricado en India, acaba de ser lanzado en México a un precio de MXN $299.000. Con un 50% de arancel podría quedar en unos MXN $448.500.
El gobierno mexicano está jugando sus cartas para aumentar los ingresos por aranceles. De ello depende el financiamiento de programas estatales de bienestar, salud, educación y viviendas sociales en 2026.
La subida de impuestos del 20 al 50 por ciento no sólo aplica para automóviles, motos y sus piezas, sino que también a textiles, ropa, acero, papel, cartón, perfumes, jabones y artículos cosméticos. En la suma, la Secretaría de Economía pretende elevar la cuenta en la caja por hasta 52.000 millones de dólares.
Esta se interpreta como una medida proteccionista de la industria local. No obstante, como ocurre en cualquier parte del mundo, medidas de este estilo pueden desincentivar la inversión privada desde los países gravados.
Política “antidumping” en la industria automotriz

Chery es una marca vendida en México bajo el nombre de Chirey. Este es el Tiggo 4 Pro, competidor directo del Nissan Kicks.
El gran motivo para incluir los autos y motos chinos en este impuesto es la regulación del mercado local. El Secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrad, explicó que la diferencia de precios entre los autos chinos y sus “precios de referencia” lo llevaron a activar la políticas antidumping para nivelarlos con su industria local.
Esto significaría que, haciendo el cálculo simple, un Chirey (Chery) Tiggo 4 Pro, pasaría de costar MXN $398.900 a $598.350. Esto invertiría su posicionamiento frente a, por ejemplo, el nuevo Nissan Kicks de producción mexicana, cuyas tarifas parten en MXN $535.900 al momento de esta publicación.
Respuesta indirecta a los aranceles de Trump

Chervolet Trax Activ, un SUV producido y vendido en México.
En abril hablamos del impuesto de 25 por ciento que el presidente estadounidense anunciaba para cualquier vehículo importado. En ese contexto, postulamos que esa medida pondría en jaque a la industria manufacturera de su vecino sur, pues año a año les exportaban más de 2,5 millones de autos.
Así, surgió la necesidad imperativa en la economía mexicana por mantener competitivos a sus productos locales dentro de su propio mercado. ¿Competitivos frente a quiénes? Ante las marcas chinas, por supuesto. Eso, lógicamente, exige “nivelar la cancha”, aunque para algunos esto puede resultar artificioso.
¿Son los impuestos el camino correcto?

Al verlo desde el Perú o Chile, países donde no fabricamos automóviles o motocicletas, esta estrategia puede parecer intervencionista e injusta. Sin embargo, no es una idea inusual en países que sí son productores.
Por ejemplo, la Unión Europea aplica un arancel base del 10 por ciento a autos importados. Además, a algunos autos eléctricos chinos se les imponen aranceles adicionales que, en ciertos casos, pueden elevar la carga total hasta cerca del 38%, para contrarrestar subsidios aplicados desde el país de origen.
Finalmente, esta medida no tiene que ver sólo con la venta de autos, pues el alza de impuestos aplicará también a otro tipo de productos y responde también a jugadas macropolíticas. Como sea, el destino de este proyecto de decreto está en manos del congreso bicameral de México.

