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Infiniti QX80: el grandulón finalmente se renueva por completo

por Joaquín Navarro

Ojo, Lexus GX, porque el QX80 trae nuevas cartas al juego. Esta es su tercera generación, pero es la primera vez en 20 años que se reforma íntegramente. Mantiene su carácter conservador y su diseño enfocado en Estados Unidos y Medio Oriente, pero presenta una merecida nueva plataforma, un tren motriz biturbo y tecnologías puestas al día.

Los SUV de lujo hechos sobre chasis de largueros tienen su público. Son gigantes, imponentes, robustos y, generalmente, gozan de buenos genes para ejercitarse fuera del asfalto. Además, el QX80 ofrece tres filas de asientos muy amplias gracias a la carrocería cuadriforme. Claro, no podía ser de otra manera con 5,36 metros de largo, 2,11 metros de ancho y 1,97 metros de alto.

El diseño del nuevo QX80 es, básicamente, la versión de producción del concepto QX Monograph que presentó Infiniti a mediados del año pasado. Este, a su vez, es una evolución del formato de SUV que siempre ha sido. Las diferencias radican en líneas más rectas, superficies más limpias, una fascia más vertical y una identidad luminosa acorde a las actuales tendencias de diseño en la industria.

La enorme parrilla frontal intenta evocar a un bambusal, mientras que el emblema de Infiniti se muestra con un fondo tridimensional y un contorno retroiluminado en LED. Los faros principales, que ahora están separados de los de conducción diurna, se integran en un gráfico vertical junto a una toma de aire que genera una cortina de aire en las ruedas delanteras. Los ópticos posteriores atraviesan todo el ancho del QX80 con una secuencia de 300 diodos LED.

“Lujoso y funcional”

Esos son los dos conceptos clave con los que Infiniti describe el interior de este SUV. Este lugar, junto con el vano motor, es donde hay más cambios y novedades en el QX80. Su antecesor ya era vetusto y merecía un relevo. Por esa razón es que ahora cuenta con una presentación de pantallas a la moda, con dos paneles de 14,3 pulgadas para la instrumentación y el infoentretenimiento. Una tercera se ubica sobre el túnel central para comandar la climatización.

La nueva arquitectura de este habitáculo es un importante golpe de aire fresco para este modelo. Su salpicadero fusiona la sección de las pantallas con las ventilas centrales con unas líneas retroiluminadas, cual corriente de agua dulce, hacia la denominación de la marca frente al pasajero. Las superficies se distinguen por distintos materiales, tapicerías y colores, como es el caso de la unidad del lanzamiento.

Este acabado en cuestión se denomina Autograph y es el tope de gama para el QX80. En este se incluye todo el equipamiento, incluido el sistema de audio Klipsch de 1.200 vatios, 24 canales, 24 altavoces y un subwoofer de 8 pulgadas, aparte del procesamiento digital para el generar un sonido envolvente. Además, aquí la segunda fila usa “asientos de capitán” que tienen calefacción, ventilación y masajes, al igual que las butacas delanteras. Por cierto, como primicia en su segmento, la tercera fila también cuenta con calefacción.

Infiniti también implementó la tecnología Biometric Cooling. Esta detecta las altas temperaturas corporales de los pasajeros con un sensor infrarrojo y adapta la climatización para cada uno de ellos para refrescarlos. La marca indica que esta función podría llevar a los ocupantes a una temperatura confortable en la mitad del tiempo que tomaría normalmente.

Adiós al motor V8 en el QX80

El motor de ocho cilindros en V y 5,6 litros se mantuvo hasta que las velas no ardieron. Fue el último de su tipo en su segmento, pero no se libró del downsizing. Ahora este coloso usa un bloque gasolinero V6 de 3.5 litros sobrealimentado por dos turbocompresores en paralelo. Este propulsor viene de la misma familia que motiva al Nissan GT-R y al 400Z.

Aunque su familia es bastante atlética y su geometría es supercuadrada (o sea, de carrera corta), el régimen máximo de giro llega a las seis mil vueltas por minuto. No obstante, eso no le impide al VR35DDTT producir hasta 450 caballos de fuerza y 700 Nm. Esto lo procesa una transmisión automática con convertidor de par y nueve marchas conectada a uno o a ambos ejes. Sin embargo, no lleva caja reductora, como ofrece uno que otro competidor.

Uno de los puntos fundamentales que marcan el cambio generacional del QX80 es su nueva plataforma. El nuevo chasis de largueros y travesaños es nada menos que un 57% más rígido a torsión, lo que demuestra el esfuerzo puesto por Infiniti en este SUV y el pretérito desarrollo de la base mecánica anterior. Este dato es clave cuando se trata de controlar el NVH (acrónimo anglosajón de ruido, vibraciones y asperezas). Por lo mismo, este SUV es hasta 4 decibeles más silencioso en su interior.

Por otra parte, existe la opción de montar una suspensión neumática en los esquemas de doble horquilla de cada rueda. De los 25 centímetros de altura libre en su posición estándar, esta puede bajar 3 centímetros para una conducción en carretera con mejor aerodinámica. Mientras esté estacionado puede bajar hasta 7 centímetros para facilitar el acceso y la carga del vehículo. Finalmente, en los modos de conducción todoterreno el QX80 se podría elevar hasta en 6 centímetros.

En Estados Unidos el Infiniti QX80 estará disponible desde el próximo verano de ese hemisferio. Tendrá cuatro niveles de equipamiento, los que combinados con el sistema de tracción simple o 4×4 hacen seis versiones. Sus precios en dólares van desde los $82.450 hasta los $110.595.

¿Te gustaría ver a Infiniti de vuelta en Sudamérica? ¡Te leemos en los comentarios!

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