El nuevo Nissan Z 2027 llega con cambios clave que apuntan directo a los puristas: la versión más radical, el NISMO, ahora sí ofrecerá caja manual. No es un detalle menor. Es una respuesta clara a los fanáticos que pedían una conexión más directa con el auto en un segmento donde cada vez quedan menos deportivos con tres pedales.
Esta actualización de la séptima generación, no solo suma ese elemento emocional, también introduce mejoras técnicas que afinan su comportamiento. La marca pone el foco en el manejo, buscando un balance más preciso entre uso diario y desempeño en pista.

Más conexión al volante en el Z NISMO
El Nissan Z NISMO incorpora por primera vez una transmisión manual de seis velocidades, diseñada para ser más directa y rápida en cada cambio. Incluye un embrague reforzado y recorridos más cortos en la palanca, lo que se traduce en una conducción más precisa y participativa.
Bajo el capó mantiene el conocido V6 biturbo de 3.0 litros, ahora ajustado para ofrecer una respuesta más inmediata del acelerador. Entrega alrededor de 420 hp y un par constante que mejora la sensación de empuje en todo el rango de revoluciones.
También hay mejoras importantes en la frenada. El eje delantero utiliza discos derivados del Nissan GT-R, con una construcción de dos piezas en hierro y aluminio. Esto permite reducir cerca de 8,6 kg y mejorar la disipación de calor en un manejo exigente.

Ajustes que se sienten en curvas
La dirección recibe una recalibración que reduce la fricción interna en un 20 %, logrando una respuesta más fluida al girar el volante. A esto se suma una puesta a punto específica de la suspensión, adaptada a la reducción de peso en la parte delantera.
En el caso del Nissan Z Performance, se añaden amortiguadores monotubo de mayor diámetro. Esto mejora la absorción de irregularidades y aporta mayor estabilidad, haciendo que el auto se sienta más controlado.

Por otro lado, las versiones Sport y Performance también evolucionan en lo visual. Estrenan un nuevo parachoques y una parrilla rediseñada, con referencias a modelos clásicos de la familia Z. Destaca una franja del color de la carrocería que atraviesa el frontal y un emblema “Z” que reemplaza al logo tradicional.
Más allá de lo estético, estos cambios mejoran el flujo de aire hacia el motor y reducen la resistencia aerodinámica. En la versión Performance se suman aros forjados de 19 pulgadas con acabado mecanizado, que ayudan tanto en peso como en rigidez.
En conjunto, el Nissan Z no cambia su esencia, pero sí refuerza lo que siempre lo hizo atractivo: una experiencia de conducción más pura, ahora con más opciones para quienes realmente disfrutan manejar. ¿Qué te parece?



