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Mercedes-Benz pule detalles en el Clase G 2025

por Joaquín Navarro

Este es uno de esos autos que viven por su historia más que por su futuro. Todos los cambios que reciba siempre parecerán o efectivamente serán pocos, pero es por algo. En este caso, con el telón del Salón de Nueva York en el fondo, se presentaron algunos ajustes mecánicos, de software y un par de detalles exteriores que lo revitalizan un tanto.

El Clase G está cumpliendo 45 años. Al igual que otros íconos históricos del todoterreno, su origen está en proyectos militares. No obstante, realmente tuvo pocas aplicaciones de esa índole y rápidamente se le dio un vuelco lujoso. Con el tiempo esa deriva marcó su sello identitario. No es por nada que hoy su precio de partida es de 122 mil euros; unos 132 mil dólares.

Hace seis años conocimos una de las mayores reformas que ha vivido el Clase G en su historia. Aunque su estética luce clásica, adoptó tecnologías clave para mantenerlo vigente, especialmente en su interior y en lo que a seguridad respecta. Sobre esa base es que Mercedes-Benz repasó su diseño, dividiéndolo en dos tipos de productos: el estándar y el AMG.

La parte frontal muestra una parrilla suavemente retocada, con cuatro barras horizontales en lugar de tres, o bien con la “Panamericana grille” del G63. Se redibujaron las tomas de aire integradas en el parachoques frontal y se agregaron un par de molduras cromadas, las que se replican igualmente en el parachoques trasero.

Se revisó la aerodinámica en los pilares A fueron y en el borde frontal del botaguas, el que además incorpora una moldura a modo de spoiler para limpiar el flujo del aire. La variante AMG, aparte de su tratamiento deportivo, ahora también cuenta la opción de un paquete off-road. Este consiste en llantas de menor tamaño con neumáticos A/T, guardafangos, un armazón metálico externo para la rueda de repuesto, una parrilla para el techo con una escalera integrada.

Un todoterreno de lujo

Al ingresar al Clase G se encuentran las nuevas manillas. Sí, son casi iguales a las clásicas, pero esa es la gracia, aparte de que admiten acceso keyless y se despojan de las cerraduras. Lo siguiente es la consola central con menos botones al estilo de un GLS, pero sin el maravilloso reloj IWC. Debajo de ese panel yace un hueco portaobjetos más amplio. Esto se consiguió gracias a la omisión de la botonería mencionada y a un controlador más sencillo para el infoentretenimiento.

Con respecto a eso, las pantallas de 12,3 pulgadas ahora usan la más reciente iteración del MBUX y los volantes ahora integran los polémicos mandos táctiles. Lo que realmente hacía falta era la adaptación de algunas asistencias a la conducción. Ahora, finalmente, el Clase G ya cuenta con asistente de mantenimiento y cambio de carril.

Para los fines todoterreno se suma un programa de conducción con información como la inclinación de la carrocería, el funcionamiento de la suspensión, el sistema de tracción, las temperaturas de los fluidos, la presión de los neumáticos, un compás, un altímetro y más. Mercedes-Benz tomó nota de las cámaras de Land Rover e incorporó también una con una vista de “capó transparente” para ver lo que hay junto a las ruedas delanteras.

Sólo queda un V8 en el Clase G

Así es, el G63 es la única versión que mantiene un motor V8 en este modelo. Este es un bloque biturbo de 4 litros con microhibridación de 48V que envía 585 hp y 850 Nm a las ruedas a través de una transmisión automática de doble embrague y 9 marchas. Por supuesto, cuenta con el bloqueo mecánico de sus tres diferenciales para los terrenos más deslizantes, pero también es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,4 segundos.

El anterior G550 es reemplazado por el G500, que en lugar de usar un V8, ahora monta un seis-en-línea de 3 litros biturbo de 449 caballos de fuerza y 560 Nm de par. Finalmente, queda el G450d, que usa un motor de igual cilindrada, pero alimentado por diesel y con sólo un turbocompresor. Con ello, desarrolla 367 hp y un torque de 750 Nm. Estas motorizaciones también son microhíbridas de 48V, pero usan una transmisión automática con convertidor de par y 9 relaciones.

El Clase G cuenta equipa una suspensión adaptativa como equipamiento estándar, pero también se puede optar por el AMG Active Ride Control. Estos son unos amortiguadores hidráulicos que pueden regular sus válvulas automáticamente para controlar la inclinación de la carrocería en el terreno que sea. Con este sistema se eliminan las barras estabilizadoras, lo que permite una mucho mayor articulación de suspensión fuera del asfalto.

El resto de las novedades están en las posibilidades del programa de personalización Manufaktur. Este considera múltiples tapicerías, combinaciones de colores de pintura exterior, accesorios y otros. Podría describirlo en más detalle, pero es mejor que vayas tú mismo al configurador en línea y juegues a hacer un Clase G a tu gusto. A modo de sugerencia, usa la página de Mercedes para el Reino Unido, ya que el modelo no ha sido integrado a la plataforma de todos los países.

¿Cómo tu propio Clase G? ¡Te leemos en los comentarios!

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