Hubo foto filtrada, hubo teaser y hubo suspenso, pero ahora el nuevo Mazda CX-5 ya ha sido liberado al mundo. Si bien su diseño lo disimula, su principal novedad es su mayor tamaño, especialmente por los casi 12 centímetros extra de largo. Esperen su llegada a Latinoamérica para el segundo semestre del próximo año a precios ligeramente superiores.
El CX-5 es el SUV más importante para Mazda por volumen de ventas. Sólo en sus dos generaciones ya ha vendido más de 4,5 millones de unidades. Además, es el modelo con el que la marca se enfrenta a nombres como el Toyota Rav4, Honda CR-V, Subaru Forester, Nissan X-Trail, Hyundai Tucson, Kia Sportage, Peugeot 3008, Volkswagen Tiguan y Ford Escape en mercados globales.
Fiel a la familia

Ya lo comentábamos cuando Mazda compartió los primeros adelantos oficiales: esta tercera generación es la evolución estética del modelo anterior. Los nuevos y sutiles rasgos van en la misma línea presentada por los CX-60 y CX-90, especialmente en la vista trasera. Si bien el lenguaje de diseño es continuista, en realidad es una carrocería completamente nueva con líneas mucho más suaves. La clave está en el trabajo de superficies, algo que no siempre se percibe bien en imágenes.
El CX-5 creció en todas sus dimensiones y ahora mide 4,69 metros de largo (+11,5 cm), 1,86 metros de ancho (+1,5 cm), 1,69 metros de alto (+1 cm) y 2,82 metros de distancia entre ejes (+12 cm). Esto lo pone, finalmente, a la par de sus principal competencia, pero también sólo 5 centímetros por debajo del CX-60. Se podría decir que es un «mini CX-60″… aunque, claro, con ese tamaño no es ni tan mini.
Entonces, naturalmente uno se pregunta: «¿por qué hacer dos autos del mismo tamaño y tan similares?». La cuestión está debajo de la carrocería y en el interior, ya que el CX-60 usa una plataforma con motor longitudinal, tracción predominantemente trasera y un chasis más sofisticado; todo con un enfoque de producto premium.
¿El CX-5 se te hacía chico?

En su interior el peso de la herencia marca la tónica del diseño. Secciones como el túnel central o los paños de las puertas se asemejan a lo propuesto en el CX-60. Sin embargo, elementos como las ventilas de la climatización son más sencillas en materiales y ejecución. De todas formas, la percepción de calidad que produce la estética es ciertamente elevada y está un par de puntos por sobre el modelo que reemplaza.
Un cambio evidente es la forma en la que la pantalla central se integra en el diseño. La del modelo anterior se montaba deliberadamente un poco lejos del alcance de la mano y se controlaba por una ruleta y un conjunto de botones. Ahora el panel está al borde del salpicadero y tiene 15,6 o 12,9 pulgadas según el nivel de equipamiento. Esta acapara los mandos de la climatización, aunque normalmente permanecen fijos en una barra horizontal inferior.

El cuadro de instrumentos pasa a ser completamente digital y se presenta en un panel de 10,25 pulgadas. Sobre este se proyecta un head-up display en el parabrisas, si la versión lo equipa, claro. El volante también es de una manufactura completamente nueva y adopta botones hápticos, pero con un “clic” que refuerza la sensación de la pulsación.
Los casi 12 centímetros extra de largo en el CX-5 son realmente una ganancia directa de la distancia entre ejes. De esa cifra, seis centímetros fueron directamente a parar en el espacio para las piernas en la segunda fila. Además, el maletero creció en 61 litros para totalizar una capacidad de 583 litros, a los que se accede a través de un umbral de carga más bajo y un portalón que se abre más alto.

Adicionalmente, hay una serie de detalles no menores en los que Mazda afirma haber conseguido importantes mejoras. Entre ellos está la ergonomía de los asientos, la integración de la inteligencia artificial Gemini de Google en el sistema de infoentretenimiento, la apertura de las puertas traseras en casi 90° y, finalmente, la incorporación de un techo panorámico (antes sólo tenía sunroof).
En seguridad el CX-5 tendría un conjunto de al menos 7 airbags en Europa, además de una batería de asistencias a la conducción. Como novedad para el modelo, incorporará un monitor de atención al conductor a través de sensores infrarrojos ubicados en la columna de dirección, tras el volante.
¿Hay nuevo motor para el CX-5?

La presentación de este nuevo SUV se hizo en Europa, continente que empezará a recibirlo a fines de este año. Lo tendrán con una única opción motriz, que es un motor a gasolina de 2.5 litros naturalmente aspirado (sin turbo) con microhibridación de 24 voltios y desactivación activa de cilindros. Sólo tendrá una transmisión automática de seis velocidades compatible con tracción simple o integral.
El propulsor es conocido, pues proviene de la familia SkyActiv-G y produce unos modestos 141 hp y 238 Nm. La parte eléctrica será un apoyo, pero como siempre ocurre con los microhíbridos, no significa una mejora significativa en las prestaciones del vehículo. De hecho, Mazda declara que el CX-5 marca 10,5 segundos en el 0 a 100 km/h con la versión de tracción delantera. La variante AWD lo hace 4 décimas de segundo más lento.
Por otra parte, para Norteamérica tendrá el mismo motor que ocupa la generación actual, es decir, una variante del mismo SkyActiv-G de 2.5 litros, pero sin electrificación y más potencia. Específicamente, tendrá 187 hp y 251 Nm gestionados por el mismo conjunto de transmisión y sistema de tracción del modelo europeo.

No obstante, se sabe que Mazda está trabajando en una nueva generación de motores híbridos que se llamará SkyActiv-Z. Esta ofrecería más potencia y mayor eficiencia, aunque no sería incorporada a la gama sino hasta 2027. Asimismo, no deberíamos descartar que la oferta de motores que llegue a Latinoamérica sea distinta, pues así lo ha hecho la marca con este y otros modelos anteriores en los últimos años.
La firma nipona no hizo anuncios sobre la plataforma del CX-5, por lo que se presume que es una evolución de la anterior. Mantendrá sus esquemas de suspensión independientes en ambos ejes y mejoraría sustantivamente su puesta a punto. Los muelles serán más blandos para privilegiar la comodidad, pero los amortiguadores serán de frecuencia selectiva, lo que podría mejorar efectivamente la calidad de rodadura y estabilidad en ruta.
El precio del Mazda CX-5 será…

Excepcionalmente, esta presentación global incluyó anuncio de algunos precios. Para España, por ejemplo, el nuevo CX-5 estará disponible desde poco menos que €36.000, es decir, unos 1.200 euros más que el modelo que jubila. ¿Entonces, ahora el CX-5 partirá en 42 mil dólares? No, porque la configuración que recibamos en nuestra región puede ser muy distinta e incluir versiones más básicas para bajar sus precios. Como siempre, primero hay que esperar a que llegue a nuestras tierras, pero por mientras puedes ver nuestra prueba completa a la generación aún vigente.
¿Qué te parece el nuevo Mazda CX-5? ¡Te leemos en los comentarios!

