El K3 es el sucesor directo del KIA Rio, pero con cambios importantes en su diseño que justifican el cambio de nombre. Este es un producto que tiene que satisfacer a clientes tradicionales y conquistar a otros que han perdido interés en los sedanes. Por lo mismo, mejoró en prácticamente todo, aunque su precio también creció. Ahora, ¿valdrá la pena?
En este caso vamos a revisar las virtudes y defectos del K3 considerando sus configuraciones para Chile y Perú. Según el país en el que se le evalúe, varía el panorama no sólo por su equipamiento y motorizaciones, sino también por cómo eso se valora frente a la competencia. Sus principales competidores en ambos territorios son el Nissan Versa, el Chevrolet Onix, el Hyundai Accent, el Toyota Yaris, el MG GT y el Volkswagen Virtus.

Las proporciones del K3 son bastante particulares para su segmento, pues KIA entendió que las necesidades del mercado demandan más espacio interior. Por eso, este auto creció en 17 centímetros en largo con respecto al Rio4 para llegar hasta los 4,54 metros. Esto lo deja a medio camino entre el modelo que reemplaza y el Cerato, el sedán de la categoría de arriba dentro de la marca (hasta que llegue su sucesor, el K4).
Sin embargo, también es más alto que el modelo saliente, especialmente en su altura libre con respecto al suelo: 16,5 centímetros, es decir, 15 milímetros más que el Rio4. Aunque parezca una medida pequeña, a nivel de diseño es bastante notoria, pues es un auto que se ve más corpulento que otros sedanes. De cierta forma, hace un guiño a los tan populares —aunque no tan espaciosos— SUV del mismo segmento.
Su diseño toma gestos ya conocidos en el K5 (alias, Óptima), así como algunas de sus líneas guardan relación con las últimas novedades de la marca, como el EV9. Pese a que su cola puede verse más larga de lo normal, la caída del techo y su fusión con el pilar C ayudan bastante a disimular este efecto. El resultado es limpio, cohesivo y moderno.
El K3 es muy, muy espacioso

Claramente tiene otras virtudes que revisaremos, pero este es su punto más fuerte. La razón de esta ventaja es sencilla: simplemente es un auto más largo que sus competidores. Por ejemplo, el Toyota Yaris, que ya es uno de los más grandes frente a sus pares, tiene una distancia entre ejes de 2,62 metros. En contraste, el K3 marca 2,67 metros, lo que se traduce en un espacio para las piernas sobresaliente.
El acceso por las puertas es generoso tanto para personas como para instalar sillas de bebés. Personas de 1,8 metros de alto pueden viajar cómodamente, aunque si son más altos pueden llegar a rozar el techo. El maletero de 544 litros es gigante y más que suficiente para el equipaje de cinco pasajeros. No obstante, hacen falta ganchos, redes y otras soluciones que permitan sacarle provecho a semejante cueva.

Dicha sensación de amplitud se reproduce en los asientos delanteros, pero aquí también influye el delgado diseño de las puertas y la “lejanía” del salpicadero. Por otra parte, la distribución de las pantallas, los mandos físicos y las salidas de ventilación deja una presentación muy bien ordenada. Los plásticos empleados son de buena calidad, aunque todos duros al tacto; esto va en sintonía con el estándar de su segmento, pero no con el de su precio.
La tecnología en el K3 es fácil de usar y lo plantean como una buena alternativa para quienes no son muy hábiles manejando pantallas. Los menús están bien organizados, son perfectamente legibles y los botones físicos son los justos y necesarios. El panel táctil debajo de ellos tiene dos funciones. Al presionar el ventilador y la flecha de navegación se alterna entre los mandos para el audio y los del aire acondicionado. Es una solución rebuscada, pero, a mi juicio, el punto medio perfecto entre lo analógico y lo digital.

También hay una serie de detalles que simplifican la experiencia con el K3: el climatizador tiene tres intensidades en modo automático, hay puertos USB tipo A y C, hay salidas de ventilación y dos puertos USB-C para los asientos traseros, el volante tiene un botón de acceso directo a alguna función “favorita” configurable y los retrovisores se pliegan automáticamente con el cierre del auto.
¿Qué necesita mejorar? La integración de la llave por proximidad podría mejorar, pues igual es necesario presionar un botón en la manilla para desbloquear las puertas. La conexión de Android Auto puede ser inestable y la pantalla central se puede apagar sin motivo aparente. Estos últimos dos problemas se solucionan forzando el reinicio del sistema insertando la punta de un lápiz en un orificio ubicado a un costado de la perilla de volumen/temperatura y manteniéndola por unos cinco segundos.
Mejor manéjalo suavemente

El mercado espera mucho por parte de los autos del segmento B, pues los clientes les dan usos muy variados, desde transporte personal esporádico, vehículo único familiar o como herramienta de trabajo diario. Es imposible para los fabricantes de autos satisfacer a todos por igual y hacerlo, además, sin disparar el precio del producto. Sin embargo, KIA encontró un buen compromiso en el K3.
Para Perú sólo hay una opción motriz para este auto, la cual consta de un motor de 1.4 litros a gasolina que desarrolla 98 hp y 133 Nm y que se empareja a transmisiones de 6 velocidades, ya sea manual o automática. En Chile este propulsor sólo se encuentra en la versión de entrada del modelo, mientras que las demás emplean un bloque 1.6 litros de 121 hp y 151 Nm que colabora con las mismas cajas de cambios.

Esta prueba de manejo se hizo con el motor de 1.6 litros, pero en nuestro canal de YouTube ya tenemos un video con el modelo y mecánica para Perú. De todas formas, en ninguno de los dos países se encuentra el modelo de 2 litros como se vende en México, aunque nos gustaría.
Ahora, una cosa son los números, que son normales dentro de su segmento, pero hay que recordar que es un auto más grande. Los efectos de esto en la capacidad de aceleración del K3 dependerán de tu estilo de manejo. Si gustas de una respuesta directa a los movimientos de tu pie derecho, aquí no la encontrarás. Su mejor aceleración sólo la conseguirás sobre las cuatro mil revoluciones por minuto.

Sin embargo, si manejas con calma, te llevarás bien con el despliegue de los 151 Nm. Gracias al buen escalonamiento de la transmisión manual de seis velocidades, las pendientes y no son un problema para este sedán, incluso con cuatro pasajeros a bordo. La sexta marcha permite que el motor no vaya excesivamente exigido en carretera, aunque si necesitas hacer adelantamientos, tendrás que bajar a quinta o cuarta.
Con ese estilo de conducción se puede conseguir un rendimiento de hasta 17 km/l en carretera y 10 km/l en ciudad. Ahora, si las condiciones del tráfico no ponen de su parte o si tienes apuro, puedes restarle dos kilómetros por litro a esas consumos. Claramente no es un una mecánica muy eficiente ni ágil, pero sí es muy robusta, pues es la forma en la que KIA hace su ingeniería. Esto viene bien para el uso y abuso del auto por largos años.

Ahora, el motor no es el único que prefiere tomarse las cosas con calma, pues la puesta a punto de su suspensión, dirección y el tacto de su transmisión también tienen ese enfoque. No es un auto que se balancee en exceso en curvas ni que sea una alfombra mágica al pasar por baches, pero es cómodo y no tiene pretensión deportiva alguna.
Si lo llevas al límite podrás percibir que el tren trasero “flota” en frenadas o curvas fuertes producto de la geometría del esquema de barra de torsión. Aunque no se siente bien, no llega a comprometer la trazada, pues los niveles de agarre son muy altos. Si eso no fuera suficiente, el control de estabilidad está bien calibrado para actuar como tu ángel de la guarda.

Así, el K3 es un buen compañero de viajes y horas al volante. La posición de manejo es cómoda, aunque hay versiones que no tienen ajuste del volante en profundidad y el asiento podría bajar un poco más. La cabina está bien insonorizada del viento y la rodadura, la visibilidad es buena y el sistema de audio es decente. Además, las asistencias a la conducción dan un grado de seguridad extra y prevén situaciones que, sin su intervención, podrían terminar en un choque. Eso sí, sólo están en la versión tope.
¿Qué necesita mejorar? Lo primero es el funcionamiento del asistente de mantenimiento de carril, pues resulta errático y su actuar induce a zigzagueos peligrosos entre las líneas demarcadoras. Afortunadamente, este se puede desactivar. También podría disminuir la rumorosidad del motor sobre 3.000 rpm y mejorarse el control de las inercias de la carrocería, especialmente en las frenadas.
¿Es el KIA K3 el mejor de su segmento?

Ciertamente es uno de los mejores candidatos, pero dependerá de qué es lo que buscas. Si quieres un motor potente, hay alternativas con motores con turbo que son más eficientes. Si necesitas una opción económica, los precios del K3 pueden ser muy elevados para ti. Pero si necesitas un sedán amplio, confiable, bien equipado, seguro y que tendrá buen valor de reventa, el K3 es una muy buena opción.
Eso sí, debes revisar bien qué versión se ajusta a tus necesidades, ya que las de entrada distan mucho de las más equipadas. Una buena noticia es que en ambos países hay niveles de equipamiento disponibles con transmisión manual o automática, casi sin diferencias tecnológicas.
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