Desde los últimos días del Lexus LFA en 2012 que Toyota Motor Company no tenía un superdeportivo para deleitar a los fanáticos, pero el GR GT, señores y señoras, llega para solucionar ese problema. Este atlético coupé toma la posta de aquel ícono de la década pasada con un corazón V8 biturbo bajo su capó, un chasis de aluminio, una transmisión transaxle y una carrocería ligera. Hasta tiene su homólogo para competición GT3, lo que significa que esto va con todo.
Toyota, ahora que tiene a su división Gazoo Racing en auge gracias a los éxitos logrados con los GR Yaris, GR Corolla, GR Supra y GR-86, se dio permiso para volver al mundo de los superautos. Akio Toyoda, Presidente de Toyota, visó el proyecto como si fuera su propio anhelo e incluso convocó a algunos de los antiguos ingenieros que formaron parte del desarrollo del Lexus LFA. ¿El objetivo? “Preservar y traspasar la <receta secreta del desarrollo automotriz> a nuevas generaciones”.
Y eso no es todo, porque la revelación del GR GT y el GR GT3 también vino acompañada por nada más ni nada menos que el próximo Lexus LFA en forma de auto conceptual. En realidad, todo es parte del mismo desarrollo, con la diferencia de que esta tercera creación toma otro enfoque: es cien por ciento eléctrica.
La receta secreta del Toyota GR GT

Al ser el sucesor espiritual del LFA original, hay una fórmula que se replica en la arquitectura de este lanzamiento: es un coupé con motor delantero central y transmisión ubicada sobre el eje posterior, montado en un chasis hecho completamente de aluminio y una carrocería fabricada con aluminio y compuestos plásticos reforzados con fibra de carbono.
En este caso, el diseño muestra un auto auténticamente bajo, ancho y notoriamente más largo que su ancestro. Visto de perfil, sus 4,82 metros de largo llevan una línea de “hombros” casi paralela al suelo, que además es más de 30 centímetros mayor a la del LFA. De lado a lado mide 2 metros justos y su distancia entre ejes queda en 2,72 metros. Su altura es mínima, con 1,19 metros hasta el techo.
Toyota asevera que el proyecto se forjó desde la perspectiva del piloto. La conexión entre conductor y máquina sería parte de los fundamentos para la maximización de la experiencia y el desempeño. Sobre eso, se pusieron tres elementos principales sobre la mesa de diseño:
- Bajo centro de gravedad, para mejor control de transferencias de peso
- Bajo peso con gran rigidez, cimientos de un buen chasis
- Persecución del rendimiento aerodinámico, clave en altas velocidades
Ingeniería de competición

El punto anaranjado y blanco representan al centro de gravedad del piloto en relación al resto de componentes del Toyota GR GT.
El chasis hecho en aluminio fue diseñado para brindar especial rigidez a zonas que sufren más estrés, como los puntos de anclaje de la suspensión. El bloque de ocho cilindros, que es uno de los ingredientes más pesados de esta receta, usa un cárter seco para poder instalarlo más cerca del piso y asegurar una buena presión de aceite durante curvas fuertes.
Mientras que en la mayoría de los autos sus diseños nacen a partir de unos bosquejos y sobre eso se afina la aerodinámica, en el GR GT habría sido al revés. Por eso vemos tantas tomas de aire por el frontal y unas enormes branquias tras las ruedas delanteras. Si bien no tiene grandes alerones, sí parece tener un tratamiento importante del flujo inferior de aire para minimizar el levante a altas velocidades.
Eso sí, con 1,750 kg de tara no es precisamente un peso pluma, aunque hay que considerar su tamaño y que su tren motriz es híbrido, por lo que carga un motor eléctrico y su respectiva pequeña batería. Esos mismos componentes cargan la balanza hacia el eje trasero, produciendo una distribución de masas del 45:55 por ciento entre eje delantero y posterior, incluso con el V8 frente a la cabina.
Ocho pulsaciones y un shock eléctrico

Si bien Toyota no fue lo suficientemente generosa como para decirnos cuánto fuerza entrega el motor híbrido 4.0 V8 biturbo del GR GT, sí nos indicó las cifras objetivo de su desarrollo: 641 hp y 850 hp. No son números que le vayan a volar la cabeza a Ferrari, algún Porsche o incluso a Mercedes-AMG con su GT 63, pero sí son cerca de 90 caballos de fuerza y —afírmense— casi 400 Nm más que lo que conseguía el Lexus LFA con un motor V10.
No hay tiempos de aceleración todavía y la velocidad máxima objetivo es de 320 km/h. Ahora, hay que considerar que esos números son las metas, pero probablemente los datos definitivos sean mayores. La cosa es que no sabemos por cuánto, lo que es inquietante y emocionante a la vez. ¿Cuánto de esto es efecto de la hibridación y cuáles son sus características y especificaciones? Esa información aún es reservada.

Suspensión trasera del GR GT con esquema de doble horquilla superpuesta, completamente hecha en aluminio.
El motor es supercuadrado o de carrera corta, lo que le facilitaría subir de revoluciones más rápida y libremente. Del bloque sale un cardán de fibra de carbono mientras que conecta con la nueva transmisión automática de ocho velocidad con convertidor de par. En ella va integrado el motor eléctrico y por encima tiene su respectivo inversor y la batería. La tracción, va únicamente al eje trasero y se gestiona a través de un diferencial de deslizamiento limitado mecánico.
Toyota afirma que el GR GT todavía permanece en desarrollo y que algunos detalles podrían cambiar de aquí a su lanzamiento comercial en 2027. No obstante, señalan que todo este trabajo se está haciendo bajo la filosofía de “afinar, conducir hasta que falle y reparar”. Así es como esta firma encuentra los excelsos niveles de confiabilidad que se le reconoce alrededor del mundo.
Después de todo, el GR GT es un Toyota
Al observar su interior nos encontramos con que, al igual que como vimos en su momento en el LFA, no tiene grandes extravagancias. Sí, es una cabina orientada al conductor que ubica a sus ocupantes a ras de piso y los abraza en elementos de rigidez estructural. Sin embargo, todo mantiene cierto nivel de funcionalidad que, al parecer, los japoneses no pueden descartar.
Por ejemplo, pese a ser el punto más alto en toda la gama global de modelos de Toyota, se conforma con un esquema de dos pantallas como se ven hoy normalmente en autos nuevos. Hay múltiples botones físicos para distintas funciones, incluyendo comandos en el volante y botoneras en las puertas, como corresponde.
De todas formas, quien se suba seguro no olvidará de qué auto se trata, pues las butacas de fibra de carbono son una auténtica locura. Y así debería ser si consideramos que el precio al con el que se estima que saldría al mercado rondaría los 250 mil dólares. Pero ármense de paciencia, ya que esto no se hará realidad sino hasta 2027.
Sobre el GR GT3 y el Lexus LFA

Si bien ambos fueron presentados a los ojos del mundo, hay menos información que transmitir sobre ellos. Sobre el GR GT3 la marca declara que, si bien tienen grandes diferencias en carrocería, dimensiones y puesta a punto, comparte muchos componentes directamente con los de producción en el GR GT de calle.
El GR GT3 fue diseñado para cumplir con los estándares y reglamentos de las categorías de competición de la Federation Internacionale d’Automobile (FIA). Esto implica ceñirse a ciertas características mecánicas que lo hagan comparable a sus rivales y, por supuesto, debe también obedecer estrictos estándares de seguridad.

Finalmente, el nuevo concepto de Lexus LFA responde a la estrategia multienergía de Toyota Motor Company con respecto a la descarbonización de la industria. Los principios de diseño se comparten con el GR GT y, por supuesto, usan la misma plataforma. Sin embargo, este sería 13 centímetros más corto y 4 centímetros más ancho, al menos en esta forma de auto conceptual.
Su diseño, abraza el lenguaje en el que se expresa la actual generación de modelos de Lexus. Esto también llega al interior, donde la propuesta es más estrafalaria y centrada en el conductor y la tecnología. ¿Cuándo sabremos más de él? Probablemente durante el próximo año, aunque su lanzamiento también sería en 2027 en el mejor de los casos, según nuestra estimación.





