La semana pasada casi escupimos el café al enterarnos del nuevo arancel de Trump: un 25% para los autos y piezas importadas. Sin embargo, tenemos dudas de si este gobierno sabe qué autos efectivamente serán afectados y su relevancia. Sabemos que los precios van a subir, pero ¿cuánto? Aquí nos hacemos una idea, y no sólo de los autos nuevos.
El remezón en la industria ha sido fuerte y ni siquiera ha entrado en vigor, aún. Muchas marcas extranjeras fabrican autos localmente, pero nos atrevemos a decir que ninguna de sus instalaciones está preparada para hacerse cargo de toda la producción para Estados Unidos. Pero primero ¿quiénes tendrán que adaptarse a las nuevas reglas del juego?
Así se ve el escenario automotriz ante el nuevo arancel

Con regulaciones mercantiles como esta, el camino para nuevos autos deportivos de nicho se vuelve más empinado todavía.
Cada marca tendrá que afrontar este nuevo tributo de la forma que mejor le funcione, aunque algunas lo tienen realmente difícil. Por ejemplo, Toyota tiene fábricas en EE.UU, pero modelos como el Corolla, el Rav4, el 4Runner, el Land Cruiser y el Prius, entre otros, son importados.
Otro caso delicado es Mazda, que produce toda su gama fuera de Estados Unidos, excepto el CX-50, que lo fabrica en una planta conjunta con Toyota. Asimismo, Lexus, Volvo y Mercedes-Benz sufrirán el nuevo arancel de 25 por ciento en casi todos sus modelos.

Si alguien configura un Ferrari 12Cilindri por 500 mil dólares en Estados Unidos, ahora serán 625 mil. Así es, 125 mil dólares directamente a las arcas fiscales.
Sin embargo, hay marcas que no tendrán escapatoria o alternativa mitigadora: Porsche, Bentley, Ferrari, Lamborghini, Rolls-Royce y McLaren, entre otros. La totalidad de la producción de estas compañías son foráneas. La diferencia aquí radica en que, al ser autos de súper lujo, sus clientes tienen mayor holgura presupuestaria. De todas formas, no deja de ser un problema, uno grande.
En la otra vereda se encuentra Tesla, una de las pocas marcas que podría sacar alguna ventaja tras la aplicación de esta nueva medida impositiva. Si bien fabrican cientos de miles de autos en Alemania y China, satisface la demanda interna completamente con su producción local. Ahora, esto no le garantiza la exención del 25 por ciento en piezas importadas, pero ciertamente se verá menos golpeada.
Entonces ¿cuánto van a costar los autos?
A modo ilustrativo, el Toyota Rav4 cerró el 2024 como el cuarto auto más vendido en Estados Unidos con más de 475 mil unidades. Sin embargo, llega a esa nación principalente desde Canadá, mientras la planta de Kentucky resuelve otra fracción. Es decir, con un cálculo grueso y burdo, el precio de entrada de $29.250 que tiene hoy pasaría a ser $36.562.
¿Es mucho? ¿Poco? Es casi la misma diferencia entre comprar la versión base (SE) o la tope (Limited) con los precios actuales. También es sólo tres mil dólares menos que lo que cuesta el modelo siguiente en el catálogo, el Highlander. Lo preocupante es que la manufactura de este último es nacional y no debería percibir la totalidad del arancel. La distancia entre uno y otro se estrechará.
En el mismo año Honda vendió 242 mil unidades del Civic y lo ubicó décimo en el ranking general. Su precio parte en $24.250, pero actualmente se fabrica en México, por lo que estimamos que su precio quedará sobre los 30 mil dólares. Esto es incluso más caro que un Honda Accord de entrada. Básicamente, el Civic quedará fuera del presupuesto de su público objetivo.
Además, el Accord podría zafar de buena parte del arancel, pues nace en la planta de Indiana. ¿Se imaginan entrar al showroom de Honda y ver a ambos modelos al mismo precio? Derechamente no tiene sentido.

Arriba el Chevrolet Trax; abajo, el Equinox. Los superventas del corbatín en el 2024, aunque probablemente ya no lo sean este año.
En Chevrolet también deben estar rascándose la cabeza y sacando cuentas. El Trax y el Equinox, sus SUV más vendidos en Estados Unidos, salen únicamente desde fábricas en México, Canadá, Corea del Sur y China. Entre ambos sumaron 407 mil unidades en 2024, casi en partes iguales. Cada uno parte en $20.500 y $28.600, pero con el 25 por ciento ascienden a $25.625 y $35.750, respectivamente.
Por otra parte, la Chevrolet Silverado también está en una encrucijada. Sumando todas sus variantes, es el segundo vehículo más vendido en el país. No obstante, sus orígenes son Canadá, México y Estados Unidos. ¿Podrán las dos plantas estadounidenses cubrir el trabajo que hoy hacen las de los países vecinos? Difícil. En lo inmediato, podríamos ver una Silverado 1500 al mismo precio o más cara que una Silverado 2500. Qué mundo más extraño.

De todas formas, hay que considerar que el reglamento para la aplicación de este arancel aún es incierto para las marcas. Cabe, además, la posibilidad de que el mercado se tome un tiempo para adaptarse, que la Casa Blanca revise la fórmula o que incluso dé pie atrás. No sería la primera vez en las últimas semanas.
El lado B de todo esto es el mercado de autos usados. Con el alza de precios de los autos nuevos, muchas personas naturalmente decantarán por un auto “de segunda mano”. Esa creciente demanda provocaría un incremento en las cotizaciones de los “seminuevos”. Esto seguramente te parezca un deja vù, porque lo vivimos hace poco durante la pandemia del Coronavirus. La verdad, no nos gustaría revivir ese trauma.
¿Crees que se logre algún beneficio con esta política pública? ¡Te leemos en los comentarios!

