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Probamos el JAC e-JS1: ¿Conviene realmente?

by Joaquin Navarro

JAC dio un fuerte golpe en la mesa en abril cuando lanzó al e-JS1 como el auto eléctrico más barato en Chile. A la fecha de publicación de esta prueba, este pequeño es todavía más barato: $12.990.000 al contado, o algo así como 14 mil dólares. El mero número es una hazaña, pues pone una nueva tecnología al alcance de más personas. Sin embargo ¿Es un buen producto con el que aventurarse en la electromovilidad?

En su lanzamiento en Chile pudimos hacer una crónica en la que relatamos nuestras primeras impresiones en una ruta de Santiago a Valparaíso. Su comportamiento en la ciudad costera fue positiva, pero su autonomía real parecía lejos de la prometida. Además, el puerto de carga con el que viene es incompatible con la mayoría de las electrolineras chilenas, razón por la que la marca debió incluir un adaptador, lo que agrega un factor importante a la experiencia.

¿Cómo es este eléctrico de JAC?

El e-JS1, junto al e-JS4, fue los uno de los dos primeros autos eléctricos de JAC en llegar a Chile en el pasado abril. Ninguno es un vehículo eléctrico (EV) “de tomo y lomo”, puesto que son adaptaciones de modelos originalmente de combustión interna. Esto implica que el desarrollo del monocasco del auto no fue pensado para acomodar grandes y pesadas baterías. Si bien en el uso normal este factor no salta a la vista, sí es algo que explica cosas importantes que detallaremos en esta prueba.

Este pequeño, específicamente, es la resurrección del JAC J2, un auto desarrollado en los albores de la historia automotriz de esta marca. También conocido como Yueyue o A0, comenzó su producción en 2011 con un diseño simpático, pero nada sofisticado. Las malas terminaciones y calidades en el interior acusaban el bajo coste de producción. En Chile usó un motor a gasolina de 1.0 litros acorde al segmento.

Sin embargo, el e-JS1 es un auto que se siente muy distinto. Primero, luce diferente, mucho más refinado y elegante. Los toques dorados de su exterior tienen un ligero tinte rosáceo que sugieren un carácter más “cute”, como se diría en idioma viral de las redes sociales. El diseño de las llantas de 14 pulgadas hace referencia a los tréboles de cuatro hojas, para que no falte la suerte en este eléctrico. Los faros usan tecnología LED tanto adelante como atrás e iluminan decentemente el camino a su paso.

Por dentro el cambio es abismal. La calidad percibida aumentó sustantivamente, incluso desde la apertura y cierre de las puertas. Estéticamente es un auto perfectamente moderno y devoto del minimalismo. En sus dos pantallas se concentra toda la información de la conducción y la multimedia. Los botones para la climatización y los mandos básicos del audio se extraviaron en el camino y sólo quedan unos pocos en el volante.

La posición de conducción es elevada y puede resultar un tanto estrecha para personas muy altas. Las butacas son confortables para cortas distancias, aunque carecen de sujeción lateral suficiente, especialmente para cuerpos XL. Eso sí, la visibilidad es buena y, gracias a la cámara de estacionamiento y los sensores de retroceso, estacionar el e-JS1 es una tarea sencilla.

Este pequeño mide apenas 3,65 metros de largo, 2,39 metros de ancho y 1,67 metros de alto. Por lo tanto, no hay que esperar mucho espacio en sus asientos traseros ni en su maletero. Sin embargo, incluso con esa consideración, el espacio se hace escaso. Hay que ir ligero de equipaje, pues los 140 litros de portamaletas se hacen pocos. Por otro lado, este auto viene con sólo dos airbags y tiene una historia confusa con las pruebas de choque, pero eso lo explicamos en la toma de contacto anterior.

La autonomía real del e-JS1

Este city car usa una batería de litio-ferrofostato con una capacidad de 31,4 kWh. Esta no quita espacio para los pasajeros ni descuelga por debajo de la carrocería como en otros autos eléctricos. Con 1.180 kilos en orden de marcha sigue siendo un auto liviano, lo que es crucial para la aumentar la eficiencia energética.

Su motor eléctrico entrega modestos 60 caballos de fuerza y unos más correctos 150 Nm al tren delantero. Esta potencia es conveniente para moverse en ciudad y bajas velocidades. Las carreteras son el gran enemigo del e-JS1, pues le cuesta acelerar para llegar a la velocidad de crucero. De hecho, se toma 18 segundos en el 0 a 100 km/h y, con 110 km/h de velocidad máxima, es casi imposible hacer adelantamientos con confianza.

En ese escenario el e-JS1 se siente nervioso por la dirección sobreasistida y la autonomía sufre mucho. De hecho, llegó a números tan bajos como 150 kilómetros durante nuestra prueba. En contraste, en tramos de ciudad pura pudimos conseguir estimaciones entre los 220 y 250 kilómetros de rango. En este ambiente, además, se aprecia su gran aplomo y confort de marcha, realmente sobresalientes para su categoría.

Esa autonomía está lejos de la promesa de catálogo de 302 kilómetros, pero ahí el problema recién comienza, pues ahora toca cargar al e-JS1. A diferencia de la mayoría de los últimos autos eléctricos lanzados en Chile, este auto tiene un puerto de carga GBT. Este tipo de puerto es muy eficiente y común en el parque automotriz chino, pero es casi inútil en Latinoamérica.

Hay que partir desde la premisa de que la red de carga en Chile todavía está en ciernes y que sólo Santiago tiene una densidad considerable de puntos de carga públicos. A eso hay que sumar que, según los datos de ANAC a agosto de 2024, un 84,7% de esos cargadores son de socket Tipo 2, Tipo 2 o CCS Tipo 2. En contraposición, sólo el 0,6% son de tipo GBT.

En vista de esa realidad, JAC incluye un cable adaptador que tiene un extremo de tipo GBT y otro de socket Tipo 2 (61% de los cargadores públicos) en cada e-JS1, aparte del de carga domiciliaria (que, por cierto, hay que llevar en el maletero). Pero eso no es suficiente, pues supone que el punto de carga que te queda a mano es de socket Tipo 2, está desocupado y funciona correctamente.

En nuestra prueba hicimos una recarga de tres horas en un tótem de Copec Voltex que resultó estar defectuoso y sólo nos repuso un 10% de carga, lo que sirve para 20 kilómetros, aproximadamente. Producto de ese percance, el día siguiente nos vimos en la obligación de buscar otro cargador y terminamos en un estacionamiento del aeropuerto de Santiago. Ahí pudimos reponer cerca de un 60% de la carga en un par de horas.

¿Por qué no usé la carga domiciliaria? Porque el cable no llegaba al enchufe más cercano al estacionamiento de mi casa (unos 10 metros, aproximadamente). Consideré usar un extensor, pero me pareció riesgoso, pues eran días y noches lluviosas y la unión de los cables quedaría a la intemperie.

Ciertamente pueden haber casos más favorables, pero todo sería mucho más fácil si la autonomía del e-JS1 fuera mayor y si no dependiera de un puerto de carga socket Tipo 2 con un adaptor sumando impedancia la transferencia.

Entonces, ¿conviene este JAC e-JS1 para entrar a la electromovilidad? Sí, pero sólo con dos condiciones intransables: tus desplazamientos son exclusivamente urbanos y puedes cargar el auto en casa o en una electrolinera fiable y a mano. Si necesitas más compatibilidad con cargadores, tendrás que considerar un Renault Kwid E-Tech, aunque su autonomía es igual o más preocupante. No obstante, si cumples esas condiciones, podrás aprovechar el gran precio del auto eléctrico más barato en el mercado chileno.

¿Tienes alguna duda sobre el JAC e-JS1? ¡Escríbenos en los comentarios!

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