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Probamos el Toyota Corolla Cross: un híbrido muy amigable

by Joaquin Navarro

La electromovilidad ha probado ser difícil de adoptar para muchos, y Toyota lo sabe. Es por eso que ha enfocado sus esfuerzos en los híbridos autorrecargables, como el famosísimo Prius o como este Corolla Cross. Tras tres años desde su estreno en Chile, llegó su tiempo de actualizarse, aunque los cambios no son muchos. Ahora, considerando esto, ¿vale la pena comprar un Corolla Cross?

Este SUV llegó a Chile en un momento complicado, en el segundo año de la pandemia. Lo hizo, en ese entonces, con dos alternativas motrices: una a gasolina convencional y otra híbrida autorrecargable, como la del Corolla normal. Incluso con ese par de opciones y con el desafortunado momento del mercado, el Corolla Cross llegó a posicionarse como el auto híbrido más vendido en dicho país. Este año, a la fecha, ya acumula más de 1.700 unidades vendidas.

Claramente su tren motriz híbrido no es su única virtud, pues al ser un SUV del segmento C, necesita ser un buen auto familiar. Con 4,46 metros de largo, 1,82 metros de ancho y 1,62 metros de alto, no es el más grande de su categoría entre sus pares, pero casi. Sólo lo supera el Haval Jolion Híbrido, que es un centímetro más largo y que resulta ser, además, su principal rival. También se puede considerar al Hyundai Kona y al KIA Niro en sus respectivas versiones híbridas, aunque estos son más pequeños.

El peso de las tradiciones

La verdad, no hay nada estrambótico en el diseño del Corolla Cross. La revisión estética de su actualización le dio una nueva fascia con una parrilla sin bordes y nuevos faros LED. Los ópticos traseros recibieron los retoques más sutiles que ha visto jamás la industria automotriz y se incorporaron nuevos colores a la paleta. Esta pintura azul oscuro, de hecho, es una de ellas y le queda muy bien.

Su silueta, sus llantas, las manillas de las puertas, la forma y apertura del portalón, todo es bastante convencional. Para algunos puede ser aburrido o soso, para otros puede ser justamente lo que buscaban. Y, francamente, para nosotros, es una bocanada de aire fresco entre tantas tendencias de diseño y tantas marcas haciendo malabares estéticos para tratar de diferenciarse y llamar nuestra atención.

En su interior se replica la consigna, aunque con algunos matices. Su diseño y arquitectura no sufrieron cambios relevantes. Se mantiene el mismo salpicadero de dos pisos tapizado con ecocuero negro y costuras contrastantes blancas. Este recubrimiento se extiende a la parte superior de las cuatro puertas y sólo lo interrumpen los acentos en color metálico. La primera impresión es que la calidad es buena, aunque no es apabullante.

Eso, sin embargo, cambia a medida que nuestras manos empiezan a palpar algunos rincones. Por ejemplo, las manillas tienen excesos de plástico mal rematados y los ornamentos plateados de la consola central tienen juego. El cargador inalámbrico tiene unos bordes filosos y está hecho de un plástico de menor calidad que los del resto del habitáculo.

También se pueden encontrar algunos ajustes que podrían ser más finos, pero al final del viaje mueves la palanca de la transmisión hacia la posición “P”, abres la puerta, la cierras con energía y todo se siente sólido. Al rato te subes de nuevo, tomas el volante, ajustas la temperatura del climatizador en la perilla y sientes cómo este auto va a soportar el uso diario por años y años. Quizás, incluso, décadas.

Lo que no envejece tan bien es la tecnología de su interior, puntualmente, su pantalla multimedia. Si bien tiene Android Auto y Apple CarPlay inalámbricos desplegados en una pantalla de 9 pulgadas, cuesta entender cómo este es el equipamiento de fábrica. La interfaz no tiene nada que ver con la del cuadro de instrumentos, los gráficos son básicos y la calidad de imagen es regular. Se ve fuera de lugar y es difícil de usar. Lo peor, es que nos consta que el sistema de infoentretenimiento nativo de Toyota es mucho mejor, pero por alguna razón la producción brasileña no lo usa.

El Corolla Cross hace las cosas simples

La clave de este SUV está en su tren motriz híbrido autorrecargable. Sí, es un buen auto familiar con abundante espacio para sus ocupantes y un maletero acorde de 440 litros, no es mucho más ni menos de lo que ofrecen sus rivales. Sin embargo, la idea de un auto medioambientalmente amigable, fácil de usar y confiable como un Toyota, resulta convincente.

Desde ese punto de vista, hace sentido el éxito del Corolla Cross, pero ¿es realmente tan conveniente? La verdad es que hay una serie de detalles a tener en consideración con este producto, pues sus implicancias se pueden convertir en frustraciones y problemas para ciertos usuarios.

Toyota lleva más de dos décadas perfeccionando este sistema híbrido con pequeños cambios en cada iteración. En este caso consta de un motor de 1.8 litros y cuatro cilindros a gasolina (2ZR-FXE), un motor eléctrico, una minúscula batería de 0,91 kWh y una transmisión automática de tipo CVT.

El motor térmico usa el ciclo Atkinson para maximizar su eficiencia y sólo provee 98 hp con 142 Nm. Esto se combina con los 71 caballos de fuerza y 163 Nm del motor eléctrico. La potencia combinada resulta en 122 caballos de fuerza y en el mismo torque máximo eléctrico. Esta fuerza permite que las ruedas delanteras muevan las cerca de 1,4 toneladas de que pesa este SUV.

Tal como los números sugieren, es un grupo propulsor que se queda corto de empuje para darle ánimo y agilidad al Corolla Cross. A baja velocidad el motor eléctrico aporta su cuota de torque desde las cero revoluciones por minuto y se consigue una respuesta suave, pero contundente. No obstante, sobre los 50 km/h el protagonista es el 2ZR-FXE que, francamente, no tiene mucho que ofrecer.

Es suficiente para una conducción tranquila, sin sobresaltos, subidas empinadas o adelantamientos. Sin embargo, al momento de entrar a la carretera las revoluciones del motor a gasolina se disparan, la aceleración es paulatina y luego le cuesta trabajo mantener velocidades de crucero de 120 km/h. Si se llevan tres o cuatro adultos, las prestaciones son aún más ajustadas.

Esto repercute enormemente en los consumos que se pueden lograr con el Corolla Cross híbrido. Naturalmente, en ciudad el sistema intenta priorizar el uso del motor eléctrico y reservar la combustión interna para recuperar energía en la batería. La consecuencia de ello es que se quema menos gasolina en tramos citadinos que en autopistas. Específicamente, tras 700 kilómetros de prueba, vimos promedios en torno a los 18 km/l, aunque en condiciones ideales llegamos a ver 36,5 km/l, muy por sobre los 25,6 km/l que promete la marca. Los más bajos fueron de 15 km/l.

En carretera son pocas las oportunidades de recargar la batería con la energía cinética de las frenadas. Por lo tanto, el motor va más ocupado de impulsar al vehículo que de hacer de generador. Producto de ello, sólo conseguimos consumos entre los 15 y 16 km/l a velocidades en torno a los 100 km/h. Por supuesto, nada de adelantamientos ni subidas muy largas, aunque siempre considerando el uso del aire acondicionado.

Esta gran dispersión de datos es, principalmente, consecuencia de la poca potencia del conjunto. También afecta la escasa capacidad de la batería, ya que esta se agota rápidamente y el sistema se ve en la obligación de recurrir al motor a gasolina. Por otra parte, está el problema del estanque de combustible que sólo tiene 36 litros. Con tan poco carburante es normal ver estimaciones de autonomía que rondan los 400 kilómetros. Si tu conducción es más exigente, no esperes más de 300 kilómetros con una carga completa.

Si asumes esas condiciones, podrás gozar de un auto muy fácil de usar en el día a día. La posición de manejo tiene un amplio rango de ajustes en el asiento y el volante para acomodar a conductores de todas las tallas. La visibilidad es notable gracias a ventanas y parabrisas grandes y retrovisores bien dimensionados. No cuesta nada entender dónde están los extremos del auto, pues tiene sensores de estacionamiento adelante y atrás. Dicho eso, la cámara de retroceso debería tener mejor calidad de imagen.

A diferencia del Corolla sedán, este SUV usa una suspensión trasera con barra de torsión. Es una solución económica y robusta, pero que penaliza la calidad del andar y el comportamiento en curvas. Pese a eso, Toyota encontró un excelente compromiso entre comodidad y estabilidad en la puesta a punto de este producto. El ahorro de costes sólo se resiente en las vibraciones que transmiten ciertos baches a los pasajeros traseros y en algunas extensiones y compresiones excesivas en lomos de toro, badenes o guardias tumbados.

La dirección es precisa, muy cómoda en ciudad y segura en carretera. La capacidad de agarre es medianamente buena, aunque las reacciones al límite son muy nobles y progresivas. El control de estabilidad actúa de forma oportuna y comedida, lo que genera confianza en el conductor en situaciones críticas. Además, de serie equipa 7 bolsas de aire y en la versión tope agrega frenado autónomo de emergencia, asistente de mantenimiento de carril, control de velocidad crucero adaptativo y luces altas automáticas. Me complace reportar que todo opera satisfactoriamente.

Así, aunque el tren motriz quede corto, la experiencia de manejo del Corolla Cross es derechamente simple. Es un auto seguro, fácil de maniobrar y predecible en todas sus reacciones. Aunque la insonorización del interior se corrompa por el ruido del motor, es cómodo, la climatización funciona bien y el sistema de sonido es decente. Al final del día, es un buen compañero para una familia, y si lo cuidan, podrá serlo por muchos años.

¿Se justifica el precio?

La pesadilla del Corolla Cross es el Haval Jolion híbrido, fabricado por la china Great Wall Motor. Aquel ejemplar lo probamos en Perú y comprobamos su alto nivel de equipamiento, tremendo espacio interior y su diligente tren motriz. Le saca ventaja al Toyota en respuesta dinámica y en consumos, pero no es tan amigable como el SUV que hoy nos convoca.

En contraparte, Toyota ofrece algo intangible que tiene mucho valor: confiabilidad y durabilidad. Esto es algo que el fabricante japonés ha construido desde el siglo pasado y que, en muchos casos, define la preferencia y fidelidad de sus clientes. Quizás el tiempo demuestre que Haval puede hacer vehículos igual de sólidos, pero hoy eso todavía está por verse y el mercado lo sabe, pues se nota en los precios de reventa.

La diferencia de tarifas no es poca. El Corolla Cross tiene dos versiones, XEI y SEG, apartadas exclusivamente por equipamiento y las asistencias avanzadas a la conducción. La primera tiene un precio al contado de $25.290.000 y la segunda la excede por dos millones de pesos. En Perú, en cambio, parte en 33 mil dólares.

El Jolion híbrido se ofrece en Chile por casi cuatro millones menos y en Perú por casi 10 mil dólares menos. Los márgenes son considerables, sin duda, pero la preferencia del mercado hoy se inclina por el Toyota Corolla Cross y queda claro cuál es el por qué, incluso con sus grandes falencias.

¿Tienes alguna duda del Corolla Cross? ¡Déjala en los comentarios!

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